2016

RENDICIÓN DE CUENTAS – PERÍODO LEGISLATIVO ENERO A DICIEMBRE DE 2016

MENSAJE

En 14 Mayo de 2013, cuando asumí funciones, por decisión mayoritaria del pueblo del Ecuador en las urnas y, tal como consta en mi Informe de Rendición de Cuentas de ese año, hablé de la necesidad de establecer  un nuevo modelo de acción   parlamentaria,  en el que las fuerzas políticas que conforman la primera Función del Estado, tengan la capacidad de propiciar espacios de debate, en un marco de pluralismo democrático, en el que prime el interés nacional, a fin de enriquecer el proceso de construcción de las leyes,  en lugar de la imposición de una mayoría absoluta.

Lamentablemente, transcurrido el tiempo, debo insistir en la misma necesidad, en virtud de que la falta de voluntad política de las fuerzas de gobierno ha impedido sistémicamente,  ejercitar una práctica parlamentaria en democracia.

A las puertas de concluir el presente período legislativo y frente a un país fraccionado, polarizado, confrontado, estoy convencido que la Asamblea Nacional debe jugar un papel trascendental para propiciar el diálogo social entre los ecuatorianos y ecuatorianos; la Legislatura debe constituirse en el espacio de reflexión y análisis, en el que confluyan las ideas de todos los actores políticos y sociales; en el que se privilegie la palabra, el diálogo, el debate con propuestas; en el que se busque lograr consensos y aproximar disensos, en un marco de respeto al que piensa diferente.

La activa participación de la ciudadanía en la construcción de las leyes, es fundamental para establecer acuerdos nacionales que unan al Ecuador. 

 Estoy convencido, además, que más allá de las disposiciones previstas en el marco legal ecuatoriano, el proceso de rendición de cuentas debe constituir una práctica constante, sistémica y sostenida en la gestión público, a fin de fortalecer  el ejercicio de la democracia, devolviendo al mandante el protagonismo que tiene como primer fiscalizador del poder público;  los asambleístas al ejercer una función de servicio, somos responsables políticamente ante la sociedad, de nuestras acciones u omisiones en el cumplimiento de nuestros deberes y atribuciones.

Por convicción democrática, considero que los mandantes son los auténticos decisores, que desde la esfera ciudadana enriquecen los proyectos, fortalecen la gestión legislativa y generan política pública, en un proceso permanente de construcción del poder ciudadano. La ciudadanía, al subordinar a su control al poder político contribuye a transparentar la gestión y a fortalecer la institucionalidad.  

En esta línea,  someto, una vez más,  a escrutinio público, el presente informe de la gestión que he cumplido en el año 2016, en mi calidad de Asambleísta Nacional por CREO. 

 

Patricio Donoso Chiriboga

 

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